text post from 4 days ago

¿Cuál es el plan?

¿Cuál es el malévolo plan?

¿Cuál es el malévolo plan sumamente calculado?

De chica aprendí a jugar al ajedrez. Me pareció sencillo convivir con el espacio, la idea de pensar cual sería el siguiente movimiento de mi oponente, buscarle el sentido a tal jugada me resultaba familiar. Quizá tristemente demasiado.

Sin darme cuenta la vida me seguía guiando por esos camino que son difíciles de cruzar

Y con aquellos que me encontraba jugaba al ajedrez sin un tablero.

¿Cuál será el sentido del movimiento de don Carlos, mi jefe? ¿será cortarme de privilegios, hasta ahogarme? ¿Será que quiere que renuncie? ¿Será que no me necesita? ¿Será que me quiere reemplazar? ¿Sera que ya no le sirvo?

Estudio cada uno de sus movimientos, una expresión, una mueca, una idea, comentario.

Si levanto la ceja y arrugó la frente, si al pararse miro hacia mi compañera o hacia mi. Si me mira de reojo mientras trabajo. A quien le cuenta los chistes, a quien le pide una tarea nueva.

Cada cosa que parece pasar en la oficina me hace pensar, ¿Cuál será el siguiente movimiento?

Mi papá me enseñó que jamás seré suficiente, que jamás cumpliría con las expectativas de los demás. Me aboque en la idea de que inevitablemente sucedería, no obstante. No sería motivo de renuncia.

Quizá don Carlos no lo sepa pero estar sentada en un silla de oficina viendo cómo alguien es mejor que vos no sería el peor de los trabajos. Y no estoy acostumbrada a renunciar.

text post from 1 month ago

He recibido comentarios positivos. Aún así no puedo dejar de pensar en todos los comentarios negativos que no me dijeron pero que mi cabeza supone que existen.


text post from 2 months ago

Nunca, nunca, nunca, nunca, nuuuunca quiero volver a sentir que estoy rogando por una mínima atención.

text post from 2 months ago

Yo no tengo videos de la niña que fui, que me ayude a recordar las cosas que hice. Solo me invade un sentimiento de soledad que me llena de angustia.

Por aquella niña que tuvo que olvidar los momentos más oscuros de su vida.

Por aquella niña que se sintió tan sola.

Entendí en este último tiempo el origen de una cicatriz que desde hace meses viene ardiendo.

Desde chica cada vez que hablaba para mí madre era sinónimo de capricho. No importa si me dolía la cabeza, o las piernas o el estómago, no importa si alguien me había molestado para ella yo estaba exagerando.

Aprendí entonces que no importará que tan fuerte gritara para mí madre siempre sería mejor el silencio. Busque en otros el cariño y la atención a mis dolores y me aleje de ella.

No fue hasta hace un tiempo que un pequeño diario antiguo de aquellas épocas escribí “mi mamá se enojo de nuevo porque no quiero acompañarla a ningún lado”.

Entendí lo sola que me sentía, lo alejada que estaba de mi mamá. Recordé como se sentía que a tu madre no le importara tu dolor.

Cuando le dije hoy que me dolía una de sus actitudes me dijo “no es para tanto” y de nuevo mi corazón comenzo a sentir como esa madre volvía. Me hizo recordar nuevamente esa soledad tan oscura.

Hoy ya estoy mayor, y la persona en la que me apoye por aquellos años ya no está. Y ese dolor en el pecho al ver nuevamente como actúa no se quita.

Aún sabiendo todo lo que pasamos, aún sabiendo que nuestros tiempos cambiaron. Me esforcé en entender lo que ella necesitaba para acercarme pero comienzo a sentir que ella jamás hizo ese esfuerzo.